Iglesia de Santa Prisca, siglo XVIII, Taxco (México) Iglesia de Santa Prisca, siglo XVIII, Taxco (México) [Vista interior] Iglesia de la Compañía de Jesús, siglos XVII-XVIII, Cuzco (Perú) Iglesia de la Compañía de Jesús, siglos XVII-XVIII, Cuzco (Perú) [Vista interior] Iglesia de Santo Domingo, siglo XVIII, Oaxaca (México) Juan Pedro López, Inmaculada Concepción, h. 1775, Col. Arnold Zingg, Caracas Juan Pedro López, Virgen del Rosario, h. 1780, Col. Museo de Arte Colonial "Quinta de Anauco" Anónimo mexicano, Santisima Trinidad, finales del siglo XVIII, Col. Particular. Escuela cuzqueña, Angel arcabucero, siglo XVIII, Col. Privada.
Entre los siglos XVI y XVIII, España lleva a cabo en América su proyecto de dominación colonial. La Iglesia cristiana jugó aquí un papel fundamental. El Cristianismo y su expansión entre los indigenas americanos se convierte en el pretexto español para tomar los ricos territorios del nuevo continente. Por esta razón la construcción de iglesias es una tarea de gran importancia y éstas se alzan en las diversas regiones siguiendo los preceptos que el Concilio de Trento había promulgado sobre el arte. Así veremos cómo las iglesias poseen una atractiva apariencia externa, que invita al feligrés a entrar en ellas y experimentar la sensación de sobrenaturalidad que allí le aguarda.
Esta fotografía nos muestra el interior de la iglesia que veíamos en la foto anterior. Podemos notar cómo es importante la decoración interior del recinto religioso. Incluso se hace mucho enfasis en que el interior sea un eco de lo que se ha visto afuera, que lo recuerde o asemeje. Esto contribuye al efecto persuasivo del arte religioso cristiano y ayuda a la creación de un espacio de características especiales. La iglesia se convierte en América en una referencia urbana importante. Normalmente era el edificio más grande y esplendido de una región y esto se hacía evidente desde afuera. La dedicada decoración de las fachadas demuestran que el atractivo visual era esencial para la aruitectura religiosa en la labor evangelizadora de la Iglesia. De nuevo, vemos aquí el interior de la iglesia que veíamos antes. La riqueza de sus decorados, la profusión en el uso del dorado como color altamente simbólico, no sólo para el Cristianismo sino también para la cultura indígena, es el signo más notorio. Observemos cómo las imágenes religosas parecen surgir milagrosamente de un gran "mar" dorado que simula nubes, plantas, arquitectura, etc. Es el barroco en acción tal y como l habíamos visto en Europa. Ingresar a una iglesia colonial puede ser toda una experiencia. Tal y como sucedió en Europa, la preocupación por la decoración interior del recinto religioso es notoria. Se hacía indispensable recrear un espacio distinto al de la realidad natural, por ello las iglesias hispanoamericanas dan muestra de un alejamiento de aquello que se ve para representar e una forma u otra, aquello que no se ve (lo divino). El extremo detallismo de los decorados es un indicativo del cuidado y la importancia que esta representación del espacio sobrenatural posee en este período. En Hispanoamérica, la figura de la Virgen María fue tanto o más importante que el Europa. Específicamente, en la advocación de la Inmaculada Concepción, fue tremendamente popular. La presencia de la imagen de María en el momento mismo de su Concepción, sirvió para presentar el modelo perfecto del cristiano y, además, para mostrar una Iglesia inalcansable por los ataques de cualquier instancia humana. El simbolismo de estas imágenes es igual al que habíamos observado antes en las obras europeas. El carácter maternal de María también fue muy explotado en América durante el período colonial. Sus cualidades de protectora, mediadora, consoladora y auxiliadora fueron esenciales para extender su culto y, en consecuencia, la expansión y consolidación del propio cristianismo. Aunque el Cristianismo logró expandirse en el territorio americano con bastante rapidez, muchos de los conceptos propios de la religión cristiana debieron representarse de maneras distintas a las dadas en Europa, por la propia dificultad que presentaban para su comprensión. Tal es el caso del Misterio de la Santa Trinidad: Dios uno y trino. ¿Cómo explicar que Dios es uno y a la vez tres personas distintas? Pues la solución fue representar a la Trinidad como tres personas iguales en apariencia, pero con atributos simbólicos distintos para diferenciarlas. Así como sucedió con la Santísima Trinidad, en el caso de los ángeles hubo de hallarse un modo a través del cual se comprendiera que estos eran lo guardianes del Cielo. Por ello los vemos representados no sólo armados con sendos arcabuces, sino también ricamente vestidos (llegando a emplear el artista hasta aplicaciones de oro), con lo cual se reafirmaba su pertenencia al mundo sobrenatural.
Iglesia de Santa Prisca, siglo XVIII, Taxco (México)
Entre los siglos XVI y XVIII, España lleva a cabo en América su proyecto de dominación colonial. La Iglesia cristiana jugó aquí un papel fundamental. El Cristianismo y su expansión entre los indigenas americanos se convierte en el pretexto español para tomar los ricos territorios del nuevo continente. Por esta razón la construcción de iglesias es una tarea de gran importancia y éstas se alzan en las diversas regiones siguiendo los preceptos que el Concilio de Trento había promulgado sobre el arte. Así veremos cómo las iglesias poseen una atractiva apariencia externa, que invita al feligrés a entrar en ellas y experimentar la sensación de sobrenaturalidad que allí le aguarda.
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